I.Patología quística de los maxilares

I.7. Quistes no odontogénicos

1. Inflamatorios

Entre ellos cuentan como principales en número los quistes radiculares periapicales y paradentales. La inflamación juega un papel etiopatogénico primordial al provocar la estimulación proliferativa de los restos epiteliales de Malassez, en la zona del ápice dental para producirse los quistes radiculares periapicales o en relación con algún orificio pulpar accesorio para formar los quistes radiculares paradentales.

Los quistes residuales con idéntica patogénesis y significación que los anteriores se mantienen como tales después de haber extraído el diente que los originó. El tratamiento requiere legrado tras comprobar que espontáneamente no se reduce. Estos quistes están en proporción de uno por cada diez periapicales que correctamente se extirpan. También pueden descubrirse tiempo después de haber perdido cualquier diente, apareciendo en el suelo del alvéolo vacío lo que indica que persistió la causa inflamatoria estimulante durante bastante tiempo. Histopatológicamente aparecen placas epiteliopavimentosas entremezcladss con infiltrados inflamatorios y tejido de granulación. En la pared de los quistes residuales, radiculares, paradentales, dentígeros y otros, pueden encontrarse los llamados cuerpos hialinos de doble contorno descritos por Rushton que son inespecíficos y probablemente derivados de células queratinizadas o trombos intracapilares o incluso de glóbulos rojos desnaturalizados y transformados.

2. Fisurales

Entre los quistes fisurales se incluyen los originados en restos epiteliales atrapados en las suturas óseas y los que proceden del epitelio intraductual de conductos que atraviesan los huecos. De este último tipo con los quistes nasolabial y nasopalatino.

El quiste nasolabial se localiza bajo el periostio de los maxilares superiores a la altura del surco nasolabial, cranealmente a los incisivos laterales. Su origen sería a partir de una prolongación inferior el conducto lacrimonasal o de células epiteliales atrapadas en la época embrionaria entre las protuberancias nasales laterales y media. El revestimiento intraluminal de este quiste es un epitelio cilíndrico ciliado que puede tener también células caliciformes y algunas placas pavimentosas.

El quiste nasopalatino es el más frecuente del grupo de los quistes fisulares, constituyendo más de la mitad de todos los quistes fisurales y supone un 4% de todas las lesiones quísticas. Se origina a partir de células epiteliales del conducto nasopalatino por lo que su losalización es en la zona de unión de apófisis alveolares con tabique nacal, adoptando una dicpocición piriforme. La presencia del paquete vasculo-nervioso nasopalatino de Scarpa hace que aparezcan abundantes troncos nerviocos y vasculares en la pared quística fibrosa que intraluminalmente tiene un revestimiento epitelial de tipo cilíndrico ciliado en los quistes de asiento más craneal y pavimentoso poliestratificado en aquellos otros que se localizan más caudalmente, son los llamados quistes de papila dentaria.

El quiste globulomaxilar se origina a partir de epitelios atrapados en la zona de unión de la protuberancia media o globular y las protuberancias maxilares de los procesos faciales embrionarios. Por ello su localización es en las apófisis alveolares de maxilares superiores a nivel del espacio interradicular de incisivos laterales y caninos. El epitelio que reviste estos quistes es habitualmente pavimentoso poliestratificado y excepcionalmente cilíndrico ciliado. Clínicamente se presenta como una masa indolora, radiolúcida, con la topografía anteriormente señalada, que puede producir movilidad de los dientes adyacentes.

Los quistes mediopalatinos se producen en la línea de fusión de las apófisis palatinas de los maxilares superiores; si son más anteriores pueden llamarse propiamente quistes alveolomedianos que deben distinguirse clínico-radiológicamente de los quistes nasopalatinos de papila dentaria por su distinta cituación.

Los quistes globulomaxilares sobreelevan la mucosa pero no la ulceran, sí producen dificultades masticatorias y son por demás indoloros. El epitelio de revestimiento intraluminal es habitualmente pavimentoso poliestratificado, no queratinizado y otras veces cilíndrico monoseriado con o sin cilios, siendo también posible la presencia simultánea de distintos tipos epiteliales lo que se explica por fenómenos metaplásicos o diferenciaciones divergentes en distintos sectores parietales.

El quiste mediomandibular es muy infrecuente, se sitúa en la zona anterior y media de la mandíbula por lo que se consideró fisural de la zona de unión de los dos arcos mandibulares; la embriología demuestra que no pueden quedar en esa zona placas ectodérmicas, pues nunca han penetrado allí por lo que debería considerarse este quiste como primordial, originado en un germen dentario accesorio, pero la localización
tan precisa es más frecuente de lo que debería para ser casual. El epitelio intraluminal puede ser pavimentoso no queratinizado o cilíndrico menos veces.

3. Disembrioplásicos

Los quistes de la lámina dental del recién nacido son considerados disembrioplásicos, originados en células de la cresta dental y no en rectos del epitelio folicular como es el caso de los quistes de erupción. En el recién nacido pueden presentarse quistes múltiples gingivales que al mamar se rompen
espontáneamente. Tampoco requieren especial tratamiento los quistes gingivales que aparecen en épocas tardías, pues con la masticación se rompen y después reepitelizan.