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V.Curación de las heridas |
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La curación de las heridas comprende varios procesos:
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Inducción de un proceso inflamatorio agudo
desencadenado por la lesión inicial. |
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Regeneración de las células parenquimatosas. |
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Migración y proliferación de las células
parenquimatosas y de los elementos del tejido conjuntivo. |
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Sintesis de las proteinas de la ECM. |
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Remodelación de los componentes de los tejidos conjuntivo
y parenquimatoso. |
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Formación de colágeno y desarrollo de resistencia
por la herida. |
Cada órgano tiene células especializadas que proporcionan
alguna especificidad de órgano a los fenómenos de la curación.
Curación por primera intención
La curación de una herida con bordes aproximados (incisión
quirúrgica limpia y aséptica) constituye el ejemplo más
sencillo de reparación de una herida. Esta curación se llama
unión primaria o curación por primera intención.
La incisión provoca la muerte de un pequeño número
de células epiteliales y del tejido conjuntivo y la pérdida
de la continuidad de la BM epitelial. El estrecho surco de la incisión
se llena inmediatamente de sangre coagulada que contiene fibrina y hematíes.
La deshidratación de los coágulos superficiales forma una
costra que cubre la herida.
A las 24 horas ya aparecen neutrófilos en los bordes y se dirigen
hacia el coagulo de fibrina. Los rebordes epidérmicos seccionados
se engruesan al multiplicarse las células basales y al cabo de
24 a 48 horas, los espolones de células epiteliales de los bordes
migran y proliferan en los bordes dérmicos de la incisión,
depositando los elementos integrantes de la BM conforme se desplazan.
Finalmente se fusionan en la línea media, por debajo de la costra
superficial Surge así una capa epitelial continua y delgada.
Al tercer día, los neutrófilos son sustituidos en gran parte
por macr6fagos. El tejido de granulación invade progresivamente
el espacio vacío creado por la incisión. Los bordes de la
misma contienen ya fibras colágenas, que están dispuestas
verticalmente y no mantienen unidos los bordes de la herida. Las células
epiteliales siguen proliferando y engrosando la capa que cubre a la epidermis.
Al quinto día, el espacio de la incisión está repleto
de tejido de granulación y la neovascularización es máxima.
La fibrillas de colágeno se vuelven más abundantes y comienzan
a soldarse los bordes de la incisión. La epidermis recupera su
espesor normal y, al diferenciarse las células epiteliales, se
obtiene una
arquitectura epidérmica bien desarrollada con una superficie queratinizada.
En la segunda semana, se deposita colágeno continuamente y hay
proliferación de fibroblastos. El infiltrado leucocitario, el edema
y la riqueza vascular han desaparecido en gran parte. Comienza a palidecer
la herida, un largo proceso que se produce gracias a la creciente acumulación
de colágeno en la cicatriz de la incisión y que se acompaña
de la desaparición progresiva de los conductos vasculares.
Al final del primer mes, la cicatriz está formada por un tejido
conjuntivo celular sin infiltrado inflamatorio, y cubierto por una epidermis
íntegra. Los anejos de la dermis que se destruyeron en la línea
de incisión se pierden definitivamente. A partir de ese momento,
aumenta la resistencia elástica de la herida, pero pueden necesitarse
meses para que la zona herida consiga su resistencia máxima. Aunque
la mayoría de las lesiones cutáneas curan completamente,
el resultado final puede que no sea perfecto desde el punto de vista funcional.
Los anejos epidérmicos no se regeneran y en la malla de colágeno
mecánicamente eficiente, situada en la zona dérmica no lesionada,
persiste una cicatriz densa de tejido conjuntivo.
Curación por segunda intención
Cuando la destrucción de células y tejidos es mayor, como
ocurre en un infarto, úlceras inflamatorias, abscesos y heridas
que dejan grandes defectos, el proceso de la reparación es más
complicado. En estos casos hay un gran defecto tisular que es necesario
rellenar. La regeneración de las células parenquimatosas
no es suficiente para reconstruir del todo la arquitectura inicial. Para
conseguir la reparación completa es necesario que en los bordes
se forme un tejido de granulación abundante. Esta clase de reparación
se conoce como unión secundaria o curación por segunda intención.
La curación secundaria se distingue de la primaria en los siguientes
aspectos:
| 1. |
Los grandes defectos tisulares tienen al principio
más fibrina y más residuos necróticos y exudados,
que deben ser eliminados. Hay una reacción inflamatoria más
intensa. |
| 2. |
Se forman cantidades mucho mayores de tejido de granulación.
Cuando se produce un gran defecto en los tejidos profundos (víscera)
el tejido de granulación, con sus numerosos leucocitos depuradores
de residuos, se encarga totalmente del cierre de la herida, porque
el drenaje superficial es imposible. |
| 3. |
El fenómeno de retracción de la herida y que ocurre
en las grandes heridas superficiales. La retracción se debe
a la presencia de miofibroblastos (fibroblastos alterados con características
de fibras musculares lisas). |
Cualquier herida cura por primera o por segunda intención dependiendo
de la naturaleza de la herida, no del propio proceso de la curación.
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Fases de curación
de las heridas por primera y segunda intención |
Resistencia de las heridas
La resistencia de la herida al final de la primera semana es de un 10
% aproximadamente de la que tiene la piel íntegra, pero luego aumenta
rápidamente en las 4 semanas siguientes. Durante el tercer mes
la resistencia sigue aumentando pero más lentamente. Finalmente
alcanza una meseta que supone alrededor del 70 al 80 % de la resistencia
elástica que tiene la piel intacta y que puede permanecer así
durante toda la vida.
La recuperación de la resistencia elástica se consigue por:
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la producción de colágeno supera a
su degradación en los dos primeros meses |
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las modificaciones estructurales que experimentan las fibras
colágenas (entrecruzamientos, mayor tamaño de las
fibras), cuando más adelante se interrumpe la síntesis
de colágeno. |
La curación de las heridas, como modelo de reparación tisular,
es un proceso dinámico y variable. Primero hay una fase de inflamación,
luego una etapa de fibroplasia y finalmente la remodelación tisular
y la cicatrización. Los distintos mecanismos que se producen en
diferentes momentos provocan la liberación de señales químicas,
que sirven para modular ordenadamente la migración, proliferación
y diferenciación de las células, así como la síntesis
y degradación de las proteínas de la ECM. A su vez, estas
proteínas influyen directamente sobre los fenómenos celulares
y regulan la reactividad celular a los factores solubles del crecimiento.
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Fases sucesivas de la
curación de las heridas |
Factores locales y generales que influyen en la curación de las
heridas
La curación de las heridas no sucede siempre de forma normal
o exitosa. Hay varios factores locales y generales del huésped
que modifican la intensidad de la reacción inflamatoria y la calidad-eficacia
de la reparación.
Los factores generales son:
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La Nutrición. Es un factor altamente influyente
en la curación de las heridas. El déficit de proteínas
y especialmente la carencia de vitamina C inhiben la síntesis
de colágeno, retrasand la curación. |
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El estado metabólico puede alterar la curación
de las heridas. Los pacientes con diabetes mellitus presentan retraso
de la curación. |
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El estado circulatorio puede modificar la curación de
las heridas. La arteriosclerosis o las alteraciones de las venas
que entorpecen el drenaje venoso producen un riego sanguíneo
insuficiente, dificultando la curación. |
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Las hormonas, como los glucocorticoides, tienen efectos antiinflamatorios
que influyen sobre la inflamación y la fibroplasia e inhiben
la síntesis de colágeno. |
Los factores locales son:
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La infección, que es la causa aislada más
importante de retraso de la curación. |
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Los factores mecánicos (movilización precoz de
las heridas) pueden retrasar la curación. |
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Los cuerpos extraños (suturas innecesarias o los fragmentos
de acero, vidrio, o incluso de hueso) constituyen obstáculos
para la curación. |
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El tamaño, la localización y la clase de herida
influyen en la curación. Las heridas de áreas muy
vascularizadas (cara) curan más rápidamente que las
de áreas poco vascularizadas (pies). Las pequeñas
lesiones intencionadas curan más rápido que las heridas
más grandes causadas por traumatismos no penetrantes. |
Aspectos anormales de la reparación de las heridas
La curación de las heridas puede complicarse si se producen alteraciones
en cualquiera de los procesos básicos de la reparación.
Estas anomalías pueden dividirse en tres grandes grupos:
| 1. |
Formación insuficiente de la cicatriz.
La formación insuficiente de tejido de granulación
o del agarre de una cicatriz puede causar dos clases de complicaciones: |
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dehiscencia de la herida |
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ulceración de la herida |
La dehiscencia, quiebra o separación de los
bordes de la herida es más frecuente después de intervenciones
quirúrgicas sobre el abdomen y se debe al aumento de la presión
abdominal. Puede estar provocada por vómitos, tos o ileo.
Las heridas pueden ulcerarse vascularizacion insuficiente durante
la reparación. Es frecuente la ulceración de heridas
en los miembros inferiores de personas con aterosclerosis vascular
periférica. |
| 2. |
formación excesiva de los componentes de
la reparación
La formación excesiva de los elementos que intervienen en
la reparación puede causar problemas del crecimiento. Si
se acumulan cantidades excesivas de colágeno se generan cicatrices
excesivas de aspecto tumoral (queloides o cicatrices hipertróificas).
La formación de queloides se de be a factores individuales
y es más frecuente en sujetos de raza negra. La formación
excesiva de tejido de granulación o granulación exuberante
altera la curación de las heridas, ya que sobresale de la
piel circundante impidiendo la reepitelización. Es necesario
eliminarla por cauterización o extirparla quirúrgicamente
para que el epitelio recupere su continuidad. Las lesiones traumáticas
o las cicatrices de una incisión van seguidas de una proliferación
exuberante de fibroblastos y otros elementos del tejido conjuntivo
que pueden reaparecer después de su extirpación. Son
los llamados desmoides o fibromatosis agresivas.
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Ejemplo de un Queloide |
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| 3. |
aparición de contracturas
La contractura es una retracción excesiva del tamaño
de una herida. Produce deformidades de la herida y los tejidos circundantes.
Las contracturas tienden a aparecer especialmente en las palmas
de las manos, plantas de los pies y cara anterior del tórax.
Generalmente se observan después de sufrir quemaduras graves
y pueden llegar a comprometer el movimiento de las articulaciones.
Los mecanismos que subyacen a la fibroplasia durante la reparación
de las heridas (proliferación celular, interacciones célula-célula
y célula-matriz, y depósito de ECM) se parecen a los
que ocurren en la fibrosis inflamatoria crónica de algunas
enfermedades (artritis reumatoide, fibrosis pulmonar y cirrosis
hepática). Sin embargo, y a diferencia de la ordenada curación
de las heridas, en los casos de enfermedad persisten los estímulos
que pusieron en marcha la fibroplasia o se desarrollan reacciones
inmunitarias y autoinmunitarias. En esas reacciones, las interacciones
linfocito-monocito mantienen la síntesis y secreción
de los factores de crecimiento y de las citocinas fibrogénicas,
de las enzimas proteolíticas y de otras moléculas
biológicamente activas. La degradación del colágeno
por acción de las colagenasas, por ejemplo, que es importante
para la remodelación normal de las heridas que están
curando, produce gran parte de las destrucciones articulares que
se observan en la artritis reumatoide
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